Tras mucho despotricar
Como los amigos de Pentaprisma siguen sin decirme nada bueno -ni malo- de la k200d, pues he decidido agenciarme una Pentax k7. Tras mucho leer y contrastar opiniones, y a pesar de que la compra lógica era la k5, una vez valorado el tipo de trabajos fotográficos que hago, creo que la k7 me va a dar un excelente servicio.
Como las desgracias no vienen solas, la Kata Prism-U, tras dos años y medio de servicio -pensaba que era más- ha decidido que ya está bien. Es lo que tiene el uso intensivo diario. He buscado alternativas: Lowepro, Kata, Naneu, Tamrac, Crumpler (no me gusta nada). Al final las que más me han gustado son las menos conocidas, como Vanguard, MountainSmith y Cullmann… Es complicado encontrar una mochila que no sea un ladrillo y en la que entren uno o dos cuerpos, tres objetivos y un flash, con enganche de trípode y portátil de hasta 14.1″. Será que con la edad me vuelvo exigente.
Para probar la k7 y la Cullmann DayPack 600+ que por el momento he adquirido, nada mejor que una breve escapada con antiguos compañeros de Universia por Alcalá de Henares. Aunque la salida fotográfica acabó en un centro comercial debido al aguacero que se nos vino encima cuando estábamos disfrutando de los peques por la Calle Mayor. Es lo que tiene el invierno, que no respeta ni las canas.














