Nuevos accesorios: trípode y flash baratos
¿Merece la pena gastarse una pasta en los accesorios para la cámara? Pues como casi todo en esta vida, depende. Tengo claro que para mi la fotografía es una afición, pero no poseo un material que sea excepcional, creo que tan siquiera mediocre, por lo que no me compensa gastar una cantidad de dinero obscena en los accesorios que voy comprando, salvo en aquellos que puedan ser aprovechables a futuro.
Con esto en mente estuve buscando un flash pequeño -de peso y de consumo- que me permitiese hacer fotos rebotando la luz -al menos en vertical- y tuviese un número de guía algo superior al que trae integrado mi cámara. Además, dicho flash debía ser semiautomático, es decir, sin ningún tipo de control TTL (Through-the-lens), puesto que la Finepix s9600 carece de dicha función para el flash externo.
Estoy bastante contento con el Metz 20 C-2 que compré por poco más de 30 euros, eso si, no trae difusor en el cabezal -se puede hacer uno con un plástico translúcido acoplado- y no tiene mucha potencia: NG 20 @ ISO100, además de no ser muy recomendable si no se está familiarizado con las relaciones f-NG-distancia-ISO… Aunque para esto trae una tabla en la parte trasera que relaciona ISO, distancia y valor f, permitiendo un ajuste para f2.8, f5.6 y manual, además de un cable de sincronización externo -de apenas 15 cms.
Me faltaba completar el equipo con un trípode barato y ligero, algo más grande que el Hama de 12 cms. que tengo -para acoplar sobre cualquier superficie alta. Inicialmente pensé en el buen consejo que dan en dzoom respecto a los Benro, pero como soy curioso por naturaleza miré en varias tiendas y al fnal encontré los Linkstar (Chinos también, para variar) y puesto que no he tenido la fortuna de toparme con análisis, prueba o review alguna, pues parece que me toca a mi hacerla.
Lo primero es lo primero: he adquirido un TR-257 y un TR-267, este último para un amigo. La diferencia es de 1 cm. de altura máxima (128 contra 129, ambos 41 cms. recogidos), aunque la gama TR tiene modelos de hasta 170 cms. por menos de 30 lauros. Estos dos en concreto rondan los 15 euros cada uno… ¡¡y vienen en caja y con funda de transporte!!
Las pestañas para extenderlo son bastante sencillas, pero anclan bastante bien la estructura, que usando el total de la columna central llega hasta casi 1,30 metros. Para hacerse una idea, para alguien de mi altura -175 cms.- es necesario agacharse un poco, aunque si tienes una cámara con LCD orientable -como el caso de la Finepix s9600, Olympus E-3, etc.- no tendrás demasiados problemas.
El trípode es bastante ligero (0,65 kg) y el cabezal tipo joystick -no se si tiene categoría de rótula- junto con la estructura permiten aguantar hasta 5 kg. según el fabricante, aunque yo no lo llevaría al límite. El conjunto de cámara, flash y baterías se sujeta bastante bien, incluso en vertical.
Como podeis ver, además de un nivel, lleva una superficie de goma para no arañar la base de la cámara, y el control que permite con el joystick es total. Si algún pero se le puede poner al conjunto es que las patas no tengan una goma mejor o que no hayan tenido la idea de preparar el sistema de anclado a la columna de forma que permita cerrar más el ángulo de las patas o invertir la columna central para que el cabezal quede debajo -como si pasa en el Benro.
Conclusión (si, ya me cansé de escribir): Un buen flash -siempre que sepas usarlo correctamente en manual- y unos trípodes bastante decentes para un uso ocasional, sobre todo atendiendo a la relación calidad/precio.