Yo no entiendo mucho de macroeconomía, pero de ahí a ser tonto, como piensan nuestros gobernantes… Aunque por aquello que decía Tom Hanks en Forrest Gump: “mi mamá dice que tonto es el que hace tonterías” se confirma que lo que si somos es gilipollas. Todos. Sin excepción.
Se sube el telón: el mercado mundial quiebra porque cuatro listos deciden hacer trucos de magia: las inversiones en subprimes y sus consecuencias nos las explicó perfectamente Leopoldo Abadía con las famosas hipotecas ninja. La clase política niega la mayor, pero deciden, por si acaso, rescatar bancos y repartir dinero -pero con un interés bajito- para que estos pobres, que en el 2009 han facturado cerca de 15.000 millones de euros netos, sigan poniéndonos fácil lo de endeudarnos, que en España se nos da de miedo. Final del primer acto: promesa de refundación del capitalismo y bla, bla, bla.
Nudo: cuando los bancos comienzan a sanear sus arcas, deciden que es hora de apretar a los políticos, usando el FMI, el BCE y las agencias de (des)calificación. Para que no quepa duda de que juegan fuerte, empiezan a especular contra la deuda de los paises más tocados, como Portugal, Irlanda, Grecia y España -me he permitido sustituir Italia por Irlanda, para formar el famoso PIGS… Claro, con Grecia jodida tras un kernel panic, el siguiente en la lista es España: vivimos de turismo y construcción en un país de servicios con cuatro millones y mucho de parados y una inversión en I+D que roza lo ridículo. Uff, ¿tendrán que rescatarnos de nosotros mismos? Los primeros en poner el grito en el cielo, después del acuerdo para crear un fondo de 750.000 millones previsto en la UE son los norteamericanos -los mismos que la han liado parda por su descontrol en Wall Street. Claro, es que 54.000 millones que venían desde el FMI llegaban en billetes verdes desde el otro lado del charco.
Para convencer a todo el mundo que especula en bolsa -sic- que las deudas de los países problemáticos son fiables, y que no hace falta que nos rescaten, que aquí la mierda aún no la tenemos hasta el cuello (risas), no hay nada mejor que recortar el déficit. Claro, nuestros políticos, que saben de todo, deciden que lo mejor es reducir sueldos y congelar pensiones, en un escenario con un PIB en caida libre, una recesión con tiritas y una subida de impuestos prevista para este verano. Esos mismos políticos hace 2 años no hicieron caso a las voces que gritaban la mala idea que era la deducción de 400 euros en la cuota líquida del IRPF, y parece que ahora tampoco van a hacer mucho caso a los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Getsha) o a la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda cuando les han indicado que con más medios podrían recaudar gran parte del dinero en B que se mueve en España, que es mucho, con una economía sumergida de entre 53.000 y 223.000 millones de euros, dependiendo de a quien le preguntes.
Es lo que tiene este país: que hasta el más tonto va de listo. Y con este panorama, el desenlace de esta obra tan bien hilvanada sólo puede ser uno: el mismo que en todas las crisis anteriores, pequeñas o mundiales: paga el pato el más pobre, la base: curritos, funcionarios, pensionistas, autónomos y pequeños empresarios.
Y yo planteándome si es bueno o no traer a otro hijo a este mundo, que ya le hemos hecho un flaco favor a Ainhoa. Con vaya panda de hijos de puta le va a tocar lidiar a la pobre.