En Zamora
Con la excusa de disfrutar de la noche de parador que el amigo Vic nos regaló, buscamos un destino más o menos cercano que no conociésemos, y la recomendación mayoritaria de la gente que conocemos fué Zamora, que tiene un conjunto histórico-románico excepcional.
La ciudad es preciosa, los zamoranos son gente agradable, accesible y siempre dispuesta a ayudar. El conjunto Catedral-Castillo es impresionante, con unas vistas sobre toda la ciudad magníficas… Eso al margen de las 24 iglesias y conventos, en muchos de los cuales había bodas -es increible la cantidad de Rolls-Royce que hay en este país.
Como notas negativas de nuestro viaje apuntamos al propio Parador, que tenía organizada una boda y sin tener disponible el salón restaurante seguían cobrando el servicio de habitaciones, habitación que en nuestro caso daba a la terraza del restaurante. O el restaurante Serafín, que luce tres tenedores en la puerta, pero su servicio y cocina no están ni mucho menos a ese nivel. De cualquier forma, estos pequeños detalles no cambian en absoluto lo bien que lo hemos pasado, y lo que ha disfrutado la peca corriendo por todos lados.








