Londres, sin Londres
Del viaje de la semana pasada a Londres he aprendido varias cosas…
Que si el comandante del vuelo es canario, lo de Londres no es niebla: es calima. Que las máquinas expendedoras de tickets en el tube tienen una ligera tendencia a quedarse con el cambio (¡5 libras!). Que a los conserjes de los hoteles ingleses no les hace gracia que les preguntes si la habitación está limpia cuando te dicen que aún no está lista. Que por lo general el café recién hecho quema demasiado para dejarlo caer sobre tu propia mano. Que contar la anécdota del Mitsubishi Pajero puede traer mucha cola (como el Chevy Nova, pero a la japonesa), sobre todo si dos cervezas ya te han dejado ‘tocado’. Que si juntas a un inglés, un alemán y un español, el chiste está en averiguar por qué la conversación gira entorno al holandés, y sobre todo, que vengas de donde vengas, siempre la lían los de ventas…
Londres no lo vimos ni por aproximación, pero reír nos reímos un rato.