Otras vacaciones que terminan
La primera vez que estuve en casa de mis suegros fué en el 2006. Desde entonces ha llovido algo y hemos ido conociéndonos mejor. Estas vacaciones fueron sin duda las mejores, y a ello contribuyó la confianza que tenemos, la visita del amigo Vic y como no, el primer verano de la peca en tierras galas, que disfrutó como la enana que es junto a sus mapinou.
Algunos días se hacían largos debido a los problemas de Ainhoa con una sinusitis subyacente que le provocaba tos nocturna y la consiguiente falta de sueño, pero en general fueron jornadas muy prolíficas en cuanto a relaciones humanas.
Como siempre, desplacé gran parte del equipo fotográfico, aunque no lo llevé a la boda de Aurélie y Rémi. Por un lado me arrepiento, pero por otra parte ellos ya habían contratado una “profesional” -con muchas comillas- y no me gusta inmiscuirme en el trabajo de otros.
Al margen de la boda, no he sacado mucho la cámara a pasear. Creo que con la edad me voy haciendo más selectivo…






