Jericho y la estupidez humana
No soy un gran televidente: Por norma general pienso lo mismo que Groucho Marx: Es mejor ir a otro sitio y leer un libro, pero no obstante si veo algún que otro concurso (en el que pregunten cosas más complejas que cuanto son 2 más 2) y algunas series… pocas…
Anoche vi el episodio piloto de la serie estadounidense Jericho: Me impresionó, no tanto por las interpretaciones, la dirección o el guión, sino por la originalidad del tema, aunque con los tiempos que corren no se si es buena idea profetizar situaciones tan apocalípticas (no entraré a criticar la política mundial sobre el tema, que me quedo sin gigas en el disco).
La cuestión es que a raiz de dichos episodios que emitió ayer una cadena de televisión española, y una vez concluida la profunda ignorancia que tengo sobre el tema -me llevo apenas unas décimas de segundo darme cuenta de esto- me he puesto a leer información sobre los efectos del uso de armamento nuclear: Bombas nucleares límpias y sucias, bombas H y bombas N. Puedo jurar que además de que se te queda el cuerpo un poco revuelto, lo mejor que se llega a pensar tras estas lecturas es que merecemos extinguirnos, o que nos extingan, da igual, pero rápido, porque a este paso nos cargamos todo lo que nos dejen a tiro.
A ver ahora como lo hago para comer…