28 weeks later…
Es lo que voy a tardar en convencer a mi novia de que venga conmigo al cine de nuevo.
Si la primera película, 28 días después, era una obra que trataba el tema de las pandemias globales, el terror y todas esas cosas de una manera somera, enfocada más a un terror psicológico y sobre todo, a dar a entender entre líneas que el ser humano es una basura, en esta segunda parte se les acabó la imaginación, y han convertido aquello en una casquería de la que no se salva ni Robert Carlyle: Una pena.
En conclusión: Sales del cine con ardor de estomago, los pelos de punta y una indignación tremenda por los 14 euros que has tirado a la basura. ¡¡Que pena de cervezas que se puede tomar uno con 14 euros!!



